Calculadora de IMC
Calcula tu Índice de Masa Corporal al instante, conoce en qué rango te encuentras según la OMS y qué peso corresponde a un IMC saludable para tu altura.
Datos utilizados en el cálculo
Resultados
Tu IMC
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Rango saludable para ti
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Distancia al rango
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Dónde estás en la escala OMS
Peso equivalente en cada rango (para tu altura)
Interpretación
Qué significa tu resultado
El IMC es un indicador de cribado, no un diagnóstico: sitúa tu peso en relación con tu altura y lo compara con los rangos que la OMS asocia estadísticamente a menor riesgo de enfermedad. Entre 18,5 y 24,9 estás en la franja de menor riesgo poblacional. En sobrepeso (25–29,9), el riesgo metabólico empieza a subir de forma gradual — importa más dónde acumulas la grasa (la abdominal es la peligrosa) que el número exacto. A partir de 30, la evidencia de riesgo es sólida y merece abordaje médico.
Si estás fuera del rango, la calculadora te dice cuántos kilos te separan de él. Tómalo como referencia direccional, no como sentencia: perder un 5–10 % del peso ya mejora tensión, glucosa y lípidos aunque no llegues al normopeso.
Errores frecuentes: usar el IMC en niños, embarazadas o culturistas; obsesionarse con el decimal (28,1 y 27,8 son lo mismo a efectos prácticos); y perseguir el número con dietas extremas que destruyen músculo — bajarías el IMC empeorando tu composición corporal.
Para mejorarlo bien: déficit calórico moderado, 1,2–1,6 g de proteína por kg, entrenamiento de fuerza 2–3 veces/semana, sueño y paciencia. Los hábitos que puedas mantener a 5 años vista ganan siempre a los que solo aguantas 5 semanas.
Casos reales
Ejemplos prácticos
Joven sedentario
1,78 m y 88 kg: IMC 27,8 (sobrepeso). Para entrar en normopeso necesita bajar de 79 kg. Con −0,5 kg/semana, unos 4–5 meses de hábitos sostenibles.
Deportista de fuerza
1,80 m y 92 kg con 12 % de grasa: IMC 28,4 "sobrepeso"… siendo pura fibra. Caso de manual de por qué el IMC no distingue músculo de grasa.
Madre tras el embarazo
1,65 m y 74 kg un año después de dar a luz: IMC 27,2. Su objetivo realista: volver a 68 kg (IMC 25) en 3–4 meses con déficit suave y fuerza.
Hombre de 60 años
1,72 m y 79 kg: IMC 26,7. A su edad, prioridad a conservar músculo: más proteína y fuerza antes que dietas agresivas. Su médico valora el conjunto, no solo el IMC.
Resolvemos dudas
Preguntas frecuentes
¿Cómo se calcula el IMC?
¿Cuál es el IMC ideal?
¿El IMC es fiable para todo el mundo?
¿Qué es mejor que el IMC para valorar mi salud?
¿Cuánto peso debería ganar o perder para estar en rango normal?
¿A qué velocidad es sano perder peso?
¿El IMC cambia con la edad?
¿Es diferente el IMC para hombres y mujeres?
¿Qué riesgos tiene un IMC alto?
¿Y un IMC bajo también es malo?
¿Debo pesarme todos los días?
Guía completa
Todo lo que necesitas saber
Qué es el IMC y de dónde viene
El Índice de Masa Corporal lo propuso el estadístico belga Adolphe Quetelet en el siglo XIX como medida poblacional. Se popularizó en los años 70 porque es gratuito, rápido y sorprendentemente útil a escala de población: correlaciona bien con la grasa corporal en promedio. Su límite es exactamente ese: tú no eres un promedio.
Los rangos oficiales de la OMS
| IMC | Clasificación |
|---|---|
| Menos de 18,5 | Bajo peso |
| 18,5 – 24,9 | Normopeso |
| 25 – 29,9 | Sobrepeso |
| 30 – 34,9 | Obesidad grado I |
| 35 – 39,9 | Obesidad grado II |
| 40 o más | Obesidad grado III |
Cuándo el IMC engaña
- Personas musculadas: el músculo pesa más que la grasa por volumen; el IMC lo penaliza.
- Personas mayores: pueden tener IMC normal con muy poca masa muscular («obesidad sarcopénica»), el peor de los escenarios.
- Distribución de la grasa: dos personas con IMC 27 pueden tener riesgos opuestos según si la grasa es abdominal (visceral, peligrosa) o periférica.
- Niños y adolescentes: se usan percentiles por edad y sexo, nunca los rangos adultos.
- Embarazo: el IMC pregestacional orienta la ganancia recomendada, pero el IMC durante el embarazo no se interpreta con esta escala.
Mejores compañeros de viaje que la báscula
- Cinta métrica: perímetro de cintura a la altura del ombligo. Objetivo: menos de la mitad de tu altura.
- Fotos y ropa: reflejan cambios de composición que la báscula esconde (ganar músculo perdiendo grasa puede dejar el peso igual).
- Rendimiento: subir escaleras sin ahogarte, cargar la compra, dormir mejor. La salud se nota antes de medirse.
- Analíticas: glucosa, lípidos y tensión arterial son los marcadores que de verdad importan.
Cómo cambiar tu IMC de forma sostenible
Para bajarlo: el déficit calórico es innegociable, pero cómo lo generas importa. Prioriza comida real y saciante (proteína, verdura, legumbre), mueve tu día a día (los 8–10 mil pasos hacen más que una hora de gimnasio rodeada de sedentarismo) y entrena fuerza para que lo que pierdas sea grasa. Evita: dietas milagro, eliminar grupos enteros de alimentos sin razón médica, y compensar atracones con ayunos — el ciclo restricción-atracón es el gran saboteador.
Para subirlo (bajo peso): superávit calórico suave con alimentos densos (frutos secos, aceite de oliva, lácteos enteros), fuerza para que la ganancia sea muscular, y descartar con un médico causas subyacentes (tiroides, malabsorción, TCA).
Cuándo consultar a un profesional
Si tu IMC es menor de 18,5 o mayor de 30; si has perdido peso sin buscarlo; si tu relación con la comida te genera ansiedad; o si vas a iniciar un cambio grande de peso con condiciones médicas previas. Un médico de familia, un dietista-nutricionista colegiado o un endocrino son las paradas correctas — no los suplementos de Instagram.
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